Paternidad a carcajadas: La Carta a los Reyes

Estimado Capitán:

En este planeta la Navidad (una época del año que sirve para homenajear a los accionistas de los grandes almacenes) llega antes cada año. En mi casa hemos puesto (y cuando digo hemos quiero decir Ovugirl) ya los adornos de Navidad. Nos gusta la sobriedad y por eso ahora mismo el salón parece un parque temático, pero bueno cómo dice ella, qué sabré yo de estética o de decoración. Ni la más remota idea. La cuestión es que con tanto reno, guirnalda, centro navideño, pues me ha entrado nostalgia de cuando mi padre me escribía la carta a sus Majestades los Reyes Magos allá por los años ochenta y yo he actualizado esa costumbre para el siglo XXI.

La estructura de la Carta a los Reyes Magos no ha cambiado mucho en los últimos decenios. El orden perfecto de una de estas misivas sería el siguiente:

  1. Encabezado
  2. Putas mentiras sobre lo bien que se han portado los niños
  3. Regalos deseados
  4. Más mentiras
  5. Promesas
  6. Firma

Nada nuevo bajo el sol.

Queridos Reyes Magos es un encabezado genial. En realidad es mentira. A los Reyes se les quiere de siempre por el interés. Pero no vas a empezar la carta diciendo: «A ver cabrones me pido esto». Pues no. Un poco de diplomacia nunca viene mal. La gente con diplomacia llega más lejos en la vida: mirad a Marhuenda y a Inda.

Después empieza lo bueno. Que si me he portado bien, que si no he peleado en el cole, que si me merezco lo mejor. Tan pequeños y ya manipulando al personal. A continuación viene la parte que más les mola. Los regalos. Quiero esto, aquello y lo otro. La verdad es que piden un poco a la buena de Dios. Estos dos tienen cuatro años y piden todo lo que ven. Culo veo culo quiero. Un poco de todo. Como si la Navidad fuera un Rodicio.

Ya tendré tiempo de explicarles el concepto de mesura el año que viene. Todos sabemos que este tipo de aclaraciones cuanto más tarde se expliquen mejor.

La parte más divertida ha sido la de las promesas. Nosotros tenemos una asignatura pendiente con la fruta. Y le han prometido a Gaspar, Melchor y Baltasar que va a adoptar medidas urgentes para poner un remedio a esta situación. Han prometido poner solución ya. La carta tras hablar un buen rato y tras traducirlo al castellano de los mayores ha quedado más o menos así.

Tomás: He sido muy bueno este año. No peleé en el cole. No comí fruta Gaspar, pero voy a comer. Te lo prometo. Voy a chupar el plátano y la pera. Este año aprendí números y letras. 

Antón: Me voy a portar bien. Sí que peleé, pero prometo que no voy a  pelear más. No comí fruta, pero prometo que también la voy a chupar. (El sujeto se compromete a chupar un plátano). Queridos Reyes si creéis que nos merecemos unos regalos, nos gustaría que fueran los siguientes, si puede ser….

Vamos a ir puliendo la carta para causarle la mejor imposible posible a estos tres señores que vienen de Oriente.

Saludos, Capitán.

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