Paternidad a Carcajadas: Función de Navidad

Estimado Capitán:

¡Llega la Navidad! ¡La Navidad! Esa época del año en la que Abel Caballero es trending topic y deja encendidas las luces de casa hasta cuando no está; esa época en la que el Corte Inglés se ilumina con un enorme destello de luz y color; esa época en la que miles de colegios del mundo estrenan su función de Navidad. Nuestros hijos, llenos de ilusión y descoordinación nos agasajan con su talento.

Muchos llevan ensayando desde hace más de un mes la puesta en escena, la intrincadas coreografías y las letras interminables. Y todo para demostrar que la Navidad es realmente una época mágica. Todo está perfecto. El lugar, las canciones, los niños, pero francamente Capitán, eché de menos algo muy importante: a los padres. Entiéndame bien, no es que los padres no estuviesen físicamente que sí que estaban allí, pero no participaban. Anodadado me quedé cuando en vez me di cuenta de que en vez de seguir el ritmo dando palmas se limitaban a sacar sus cámaras y hacer mil fotografías. «Es que es para recordar el momento». «¿Qué momento? No ves que te lo has perdido» Podrás tener mil fotos de tu churumbel, pero te lo has perdido. Hay que colaborar a crear ambiente. Pocas cosas les van a hacer más ilusión que ver a sus padres dando palmas disfrutando de su actuación. Son niños no Cristiano Ronaldo. Será por fotos.

Le juro Capitán que éramos cuatro gatos dando palmas. Los ñetas de la paternidad. Unos ácratas innombrables. En un momento dado me giré e intenté que la gente me siguiera, pero me miraron raro, como si esperas que en un concierto salga Iron Maiden, pero el que sale es el Puma. Esa era su expresión. Hubo un momento en el que pensé que era una turba de otro planeta y desconocían el significado de dar palmas.

Hubo un momento en el que dudé. «A ver si esto va a ser como en la ópera y esta mal visto», pero una de los profesoras me miró y dijo: «Ahí, ahí papi». O sea que cuando los niños y las profes dan palma a lo mejor quieren que el público le siga. Es un código demasiado innovador, claro

Pues la madrina y yo dimos palmas ya solo por joder. Hasta el final de la actuación. De hecho, a estas horas, sigo dando palmas cada dos palabras, por eso estoy tardando en terminar.

Aplaudid que es gratis, crea ambiente y ellos estarán más contentos. No hace falta que deis palma con el arte del Cigala simplemente juntad con fuerza las manos. Hace que el ambiente se cargue de energía.

Cuando acabo la canción ya metido en el papel pedí «¡Otraaa, otraaa!» y ahí la profe ya me miro mal. Igual es que no tenían más preparadas, pero estuve rápido, reaccioné y cambie el discurso: «¡La mismaaa, la mismaaa». Nos reímos con complicidad y olvidamos que los padres, este año, no tenían manos.

El año que viene repetimos a ver si entre todos lo mejoramos.