Paternidad a Carcajadas: A cal y canto. Día 1.

Estimado Capitán:

La situación se ha desmadrado aquí en la Tierra. El Presidente del Gobierno, que es como Terminator, pero con traje, ha inaugurado el estado de alarma en el país. Desde luego, esta crisis, saca lo mejor y lo peor del ser humano. Ente lo mejor, las imágenes emocionantes de la cuarentena italiana transformada en un improvisado concierto en los balcones o el espectacular ingenio patrio que aflora en las redes sociales. ¡Cuánto talento para hacer reír tenemos en España, Capitán! Lo peor mejor no comentarlo que ya lo sabemos todos.

Pues eso, que estamos en estado de alarma.

Me he quedado un poco de piedra, eso sí, al comprobar que un fumador, supongo que para mitigar su ansiedad, puede salir de casa para comprar tabaco, pero un deportista no pueda salir a correr al aire libre, por ejemplo al monte. Esto escapa de toda lógica. Lo de las peluquerías tendrá su explicación, pero no acabo de verlo claro.

Día 1.

Todo el día metido en casa, salvo por la mañana que salí a correr, que a saber cuándo lo puedo repetir. Después hice un par de videollamadas, primero a mi padre y luego a mi madre, que aunque se quieren viven divorciados desde hace años. No sé, quizás el coronavirus los una y se vuelvan a «arrejuntar». Es broma, Capitán hay más posibilidades de que se reúnan de nuevo The Beatles.

Llamó primera a mi madre. Me dice que ella está bien, que qué tal los niños y que esta leyendo el libro que le regalé. Entonces los niños se cuelan en la conversación y al verlos le cambia la voz a la de un minion violeta. Amor de abuela.

Después llamo a mi padre. Descuelga la videollamada, pero en su casa hay zonas en las que la cobertura no es muy buena y se queda congelado.

—Estás congelado—le digo.

Mi padre con su paciencia habitual con la tecnología exclama:

—Joder, me cago ya en la puta mierd…

Se vuelva a congelar.

Le hago llamada de voz. Descuelga. Me dice que no me ve.

—Es una llamada de voz, papá.

—Ah, será por eso.

Me dice que tenga cuidado con los fakes. Él los llama fackers. La verdad es que los fakes son bastante fackers. Me dice que todo bien. Le pido que por favor tenga el teléfono encendido en todo momento. Me dice que sí. A los veinte minutos estaba apagado. Como siempre.

Un alma libre.

El resto del día picamos entre comidas, vemos un par de películas (yo aprovecho para leer y escribir) y esperamos a Pedro Sánchez, que tarda lo suyo en salir. En las redes decían que iba a salir antes la vacuna que él.

A las 22:00 de la noche salimos a aplaudir al personal sanitario que se la juega cada minuto. En mi barrio no sale nadie. Y nosotros ahí, aplaudiendo. Como Los Chichos. Y en pijama además, para darle más glamour. El coronavirus no, pero un catarro pillo seguro.

Los niños están mentalizados de que el coronavirus es malo y de momento, aunque inquietos por estar tanto tiempo en casa no paran. Tocamos la guitarra, inventamos canciones etc.

Creo que desde hoy vamos a hacernos un horario para no volvernos locos. Aquí le dejo unos consejos para llevar mejor el encierro.

Consejos para llevar mejor la cuarentena

Sé que entre todos lo conseguiremos.

Solo quedan 14 días, Capitán.

Se está procesando…
¡Bien! Ya estás en la lista.